Carta del Lector: “Apaga y vámonos”

The Tweeters in concert

La Hacienda (carretera Cabo San Antonio, Las Planas, Jávea), 14 de agosto de 2015

 

Apaga y vámonos

Los Tweeters son una banda valenciana cover, es decir, tributo, compuesta en su mayoría por músicos no profesionales. Aún así cuenta con un público fiel que asiste a sus tres o cuatro conciertos anuales y en los que se puede disfrutar de un repertorio que abarca más de medio siglo de música. El pasado viernes 14 de agosto, el noneto se presentó en La Hacienda con canciones de The Waterboys, Bruce Springsteen, la ELO, George Harrison, Supertramp, Bowie y Elvis Presley entre otros, mas una tanda de grandes éxitos del pop español de los ochenta: 24 temas en total, ensayados durante meses para por un lado garantizar la calidad musical y por el otro una velada amena y divertida. Desgraciadamente, en esta ocasión el destino no quiso que tales virtudes afloraran, marcado por una chapuza organizativa cuyos responsables siempre actúan en la penumbra y que, a diferencia de los músicos, no se ven obligados a dar la cara en el escenario, pase lo que pase. Por esta razón no hablaremos aquí de lo que en realidad nos tocaría hablar, es decir, de la música en sí, sino de cómo una pésima gestión fue capaz de acabar literalmente con todo, poniendo en peligro la reputación de la banda.

Al parecer, la cosa empezó a torcerse por la tarde, cuando los miembros de The Tweeters se presentaron a las 19 horas en la Hacienda y se encontraron con que no había ni escenario, ni sonido. El hecho de que no se les informara previamente ya supone para mí una falta de respeto grave. Se dijo que el camión con la tarima y el equipo estaba de camino, aunque luego tardó en llegar. Tanto que fue necesario posponer la prueba de sonido, quedando ésta reducida a un ridículo espacio de tiempo después de la cena en el que apenas pudo resolverse alguno de los muchos problemas técnicos que fueron apareciendo durante la actuación. Para empezar, la tarima era tan enclenque que al mínimo movimiento hacía que se tambalearan los atriles y pies de micro. En cuanto a éstos, hubo uno que tuvo que ser sustituido en plena actuación, después de un “búsqueda y captura” de los técnicos responsables en la abarrotada discoteca. Desde su posición en el escenario, el bajista me aseguró después del concierto que no oía prácticamente nada más que el murmullo de la gente, sincronizando sus líneas melódicas con la batería, su única referencia, igualmente perdida a falta de monitores (el grupo pidió seis; la organización puso cuatro). Desde el público fue imposible apreciar la música debido sobre todo al sonido raquítico de un equipo inapropiado para sonorizar un espacio que acogía a más de 700 personas. He aquí una de las razones por las que insistimos en la nefasta gestión (aquí sinónimo de codicia) de quienes organizaron esta velada, los cuales sabían de antemano que iban a hacer su agosto dada la excelente marcha de la preventa.

Otros aspectos sonoros sumamente molestos fueron los permanentes acoples y cambios de volumen en las mezclas, algo que debió de irritar mucho en el escenario y que también produjo efectos nada deseables fuera de éste. Y para colmo de los colmos, hacia finales de la actuación saltaron algunos fusibles en la discoteca que afectaron sobre todo al escenario, interrumpiendo bruscamente el concierto, para el cual la gente tuvo que desembolsar una suma superior a la que el grupo valenciano pide normalmente, siempre y cuando este asunto esté en sus manos y no en la de otros. Esto es lo que el conjunto colgó en Facebook el día después de la actuación: The Tweeters quiere agradecer a todos aquellos que asististeis ayer al concierto en La Hacienda por vuestra fidelidad y paciencia. Os pedimos disculpas por el sonido y la organización tan lamentables, completamente ajenas a nuestra voluntad.” A pie de escenario, los músicos aún esperaron un buen rato a que volviera la luz. En vano. Al son de la atronadora música enlatada decidieron recoger sus bártulos y abandonar el local decepcionados, indignados y furiosos.

Bob Geldof

The Tweeters en La Hacienda